Gravatar Yo, que tambi én tengo formación jurídica, ya he reiterado que, naturalmente, me gustaría que todo fuese libre y coger y disponer como si fuera el Paraíso terrenal, pero, por desgracia las cosas son como son y la ley es la que es.

Mi pensamiento se identifica totalmente con el que has expresado en estas palabras: "Las leyes no se interpretan s ólo cogiendo el párrafo más afín a nuestros intereses (sólo la parte de la ley que más me conviene) y que no hay que perder de vista la ratio legis

Saludos, Alberto


Gravatar Alberto, como de costumbre tu post rezuma sentido com ún, te lo digo pese a estar mucho más del lado de Julio y Enrique que del otro (y pese a ser licenciado en derecho). Está claro que esta dialéctica hegeliana acabará donde pronosticas, pero mientras eso ocurre algunos intentan perpetuar situaciones del siglo pasado, y otros intentamos marcar por donde van los tiros en este siglo. La discusión legal es la menos importante, porque lo que nos jugamos aquí no son las libertades de hoy sino las de mañana, y los modelos de distribución de contenidos en red. Últimamente pienso que en unos años no va a hacer falta discutir sobre esto, pero es cierto que llevamos ya 10 años o más con el temita.


Gravatar Alberto,

Gran y valiente post. A veces de tanto defender una postura, algunos se vuelven tanto o más fundamentalistas que sus oponentes (que también son un rato extremistas).

La verdad es que el tema es complicado (o no, según se mire), porque es bien cierto que por un lado la tecnología terminará por forzar nuevos modelos de negocio que no pasen necesariamente por la protección del Estado y, por otro, que lo del Creative Commons está muy bien cuando escribes un blog, te dedicas a la fotografía amateur o grabas una maqueta con unos amiguetes, pero cuando te ganas la vida con ello, ¡ay! amigo... eso es cosa distinta.

Confieso que le he dado alguna vuelta (el verano pasado empecé a escribir un post que quedó en intento), sin llegar a una conclusión clara.

Porque la tecnología hace los contenidos más accesibles y con una oferta ilimitada por su propia naturaleza... pero también las peras de un peral son accesibles y en cierto modo ilimitada (porque no me voy a comer 100 peras de una tacada y tampoco las puedo guardar porque caducan) pero eso no me legitima para convertirme en un robaperas aunque coja sólo una o dos... ¿o sí?

Lo que más debate interno me causa es que la propiedad intelectual es propiedad privada al fin y al cabo, y como liberal debería defenderla a ultranza (curioso que el polo opuesto al liberalismo defienda esta propiedad con mucho más ahinco que la de cosas materiales, por cierto), por más que sea muy cómodo el descargarse una peli o un disco para verla o escucharlo "por la patilla" cuando te apetezca.

En fin, que hay que pensar un poquito antes de lanzarse a defender posiciones apasionadamente.

Un abrazo,


Gravatar Albero:
Gracias por el comentario.
Y añadiría: y la lógica es la lógica ¿o es que es lógico pensar que puedo usar lo que me viene en gana independientemente de lo que opine su dueño/creador por el hecho de que la tecnología me lo permita?


Gravatar Eduardo:
Un placer verte por aquí, y muchas gracias por lo del sentido común, es un halago.
La marea es la marea, y la distribución es claro por dónde va a ir, de hecho es claro por dónde va; pero ¿no crees que es mezclar las cosas juntar las descargas con las libertades?
Creo que si bien son temas adyacentes, ya que es la posición extremista y cerrada en un modelo obviamente caduco la que pide esa limitación de libertades para mantener lo que se acaba, son puntos totalmente diferentes que se "empaquetan" juntos para reforzar argumentos ad hoc.
Y este es precisamnte mi punto con este post: los argumentos e radicalizan tanto que al final se pierde un poco el objetivo de la discusión. Por ambas partes.


Gravatar Antonio:
Un lujo tu comentario.
Pues sí, coger una perita de vez en cuando porque puedes agarrarla simplemente alargando la mano, si es en contra de la voluntad del dueño del peral, te convierte en un robaperas, lo argumentes como lo argumentes.
Yo no me veo defendiendo la propiedad a ultranza, me veo defendiendo la libertad del creador a decidir qué quiere hacer con sus creaciones. y creo qeu es una postura defendible y difícilmente criticable.


Gravatar Alberto,

hace diez años, cuando aún estudiaba (precisamente, un curso superior de propiedad intelectual), la industria del contenido ya estaba buscando maneras de limitar la libertad en Internet, y entonces no había P2P. Querían hacer espionaje del contenido, meter marcas de agua (germen del DRM) en todo el contenido, y poder hacer tracking de por donde circulaba, quien lo usaba para poder identificar a aquellos que violasen el sacrosanto copyright.

Esta industria en vías de desaparición (tal y como la conocemos) está dispuesta a apisonar lo que se ponga de por medio con tal de alargar artificialmente su vida, y el hecho de que la libertad en la red sea un tema adyacente no quiere decir que no esté estructuralmente unido a la decadencia de las industrias de contenidos desde hace muchos años. Por voluntad suya, eso sí, que probablemente si dedicasen sus esfuerzos a construir modelos de negocio con sentido y se olvidasen de esta lucha (un tanto trasnochada) otro gallo nos cantara.

A partir de ahí las discusiones tienen muchas derivadas, y esta guerra muchas batallas y flancos, y probablemente de ahí tu percepción.

Ya sabes que eres un fijo en mis RSS


Gravatar Eduardo:

Lo que yo veo como adyacente, o fuera del tema principal, es precisamente. Centrar el debate en el tema de las libertades. La industria lo que quiere es defender su modelo.
Nos guste o no ellos (digo ellos en un sentido amplio para referirme a la otra parte, no sólo a la industria) son los que deben tener el derecho a decidir sobre la obra.

Compartir esa obra libremente en contra de su voluntad no es libertad, es, cuando menos, libertinaje.
Que ellos quieran cortar el acceso a internet, reducir el ancho de banda, hacer tracking de lo que hago en mi equipo son estrategias equivocadas cuyo fin no es reducir las libertades "per se", sino que es un medio (absurdo e inaceptable) para conseguir su objetivo.

Que los medios que están planteando sean no sólo equivocados sino inaceptables no quiere decir que su objetivo sea ilegítimo.

Es un ejemplo claro de que el fin no justifica los medios.

Estamos, en cualquier caso, ante una "batalla" que de llevarse por los cauces adecuados, sería preciosa tanto desde un punto de vista social como jurídico.




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