Gravatar Cito admirado el último párrafo de este artículo en mi blog.


Gravatar Admira más este otro de Elvira Lindo, más rotundo, más preciso:

"Estos días de cruces de cartas y artículos entre personas que abrazan ideas diferentes sobre el futuro del país, a muchos nos hubiera gustado intervenir para pedir, siquiera, un poco de respeto. Se hubiera tratado sólo de una pequeña aclaración -pequeña pero fundamental- que rondó seguro en la mente de unos cuantos. Se trataba de decir una vez más que no todas las personas que opinamos que el nacionalismo tiende por propia naturaleza a la insolidaridad somos peligrosos derechistas, ni nostálgicos del franquismo, ni carcas, ni antiguos. Si acaso un poco aguafiestas, porque en esta España en la que los nacionalistas llevan ganando desde hace 25 años mucho más de lo que perdieron estamos aquí para recordar que nos quedamos hace tiempo sin equipo, que nadie nos quiere. Pero para qué decirlo una vez más si antes de hablar ya saben que somos tontos del culo, si escucharán nuestra protesta con la ceja levantada."


Gravatar Señor Berlin, su melancolía plena de futuro le ha llevado a escribir un post verdaderamente hermoso.
Comparto sus deseos. Creo que su post es genuinamente republicano, es decir, kantiano, que tanto le gusta a uno.
Saludines.


Gravatar Ah, y desde luego, voy a moficar el post de hoy para enlazarte.


Gravatar Acabo de escribir un largo comentario que por error técnico se ha borrado, lo escribiré en mi blog y haré un trackback cuando termine. Reproduciré, con tu permiso, tu post integramente, por el poder que tu licencia creative commons me confiere.


Gravatar Qué puedo decirte, Berlin, parece que vamos en comitiva de entierro con la mirada puesta en el pronto atardecer. Tus palabras han sido precisas porque son sinceras y crees en ellas. Pero me temo que somos los perdedores de una visión del mundo que va por otros derroteros en Expaña. Llevo muchos años enfrentándome no sólo a los fundamentos del nacionalismo, sino a su estética, incluso dentro de mi propia familia, pero cuando los supuestos representantes legítimos de los ciudadanos ponen en negro sobre blanco que hemos de aceptar la disolución para entender el futuro, el sálvese quién pueda, el cada uno se busque sus habichuelas, tengo ganas de rendirme, de enterrar ya a la difunta, y mirar exclusivamente mi ombligo.


Gravatar No merece uno palabras tan, no encuentro otros términos, dulces y melancólicas de estos mis compañeros de red. No esperaba que incitara este tipo de reacciones, más bien esperaba escepticismo.


Gravatar Luis, lo peor del nacionalismo es la estética, empiezo a sentir el síndrome del viejo republicano derrotado.

En vista del número de enlaces, sólo os digo una cosa a la que nos han acostumbrado algunos: ¡pásalo!


Gravatar Pues otro que está plenamente de acuerdo contigo.

Síndrome del republicano derrotado. ¡Exacto!

Fíjate lo que escribía don Ramón Menéndez y Vidal ¡en 1931!

"Pero si por transigir de momento con el viejo desamor, por una componenda para salir del paso, tomasen las hojas de la nueva Constitución cualquier pliegue funesto, ¡qué grave deformidad vendría en el cuerpo de España! La que siempre fue una nación, se convertiría en una simple Estado; compartimentos estancos, nacioncillas aisladas, cultivadoras del hecho diferencial, empeñadas en negar obcecadamente, como vemos, los lazo ideales, para quedarse sólo con los lazos materiales que convengan. Peor que un Imperio austrohúngaro.

No nos hagamos ilusiones. Si bajo esta psicología del resentimiento el Estado Español no tiene respecto de la región una prenda de unión espiritual en la enseñanza, la generación del desamor acabará por raer, con pertinaz trabajo de zapa, todo sentimiento de unidad espiritual; la fuerza moral de la nación, la única fuerza de los pueblos, será arruinada y la disgregación del nuevo Imperio austrohúngaro será rápida.

Pero, dentro del terreno de la cultura, no toda la culpa es de los que en la periferia roen, como carcoma, la unidad espiritual, sino de los que en el centro debieran cuidar de afirmarla. ¡Qué pobre es la literatura en este campo! Nos hacía falta, por ejemplo, un penetrante estudio sobre el concepto nacional de España, partiendo de San Isidoro o, para pedir poco y lo más importante, limitándose a la época en que, con la invasión árabe, la Península dejó de ser un Estado, hasta que volvió a serlo en el siglo XV, bajo el imperio de grandiosas ideas nacionales. "

Y hasta ahora.


Gravatar Exactamente: Y hasta ahora. En otro post (http://nochesconfusas.blogspot.com/2005/09/arn-y- viva-cartagena.html) os comentaba que después de tanto tiempo (tu cita, reveladora, es de 1931) nadie se había tomado la molestia de preguntar qué es esto. Por eso creo tanto en la necesidad de realizar un referendum: para saber si, después de todo, esto es el imperio austrohúngaro o el Reino Unido. España, ese dèja vu permanente.


Gravatar Un artículo excelente, tanto en el fondo como en la forma.


Gravatar Obrigado!


Gravatar Pero esto es lo que hay. Berlin, creo que tendemos a magnificar la elocuencia y el despliegue nacionalista. Yo no paso por el nacionalismo, no trago, y no trago con la tipificación que el nacionalismo hace de nosotros. Su maldad no hay más que verla en el discurso de Artur Mas, que atribuía el éxito del Estatut al rechazo de Chaves, como representante de ese extraño Sur pobre que chupa del rico. La ecuación es clara: si los pobre protestan, es que lo hemos hecho bien. Andalucía es el síntoma. Aquí en Andalucía los temas nacionalistas importan bastante poco. La gente vota con el piloto automático al PSOE. Pero tendríamos alguna vez que preguntarnos por qué estamos todo el día mirando hacia Cataluña y Euskadi en términos casi hegelianos, es decir, como si fuesen un espejo en el que, por ver la agresión de lo que somos, conseguimos vernos. ¿Y si nos inventamos una España más orgánica, más imaginativa, menos melancólica, menos dolida por su enfermedad (el nacionslimo), y avanzamos con o sin ella, sin reconocernos en el dolor? ¿Por qué no empezamos a reconocernos como lo que somos y lo que queremos ser, un espacio contingente, donde fluyen muchas cosas, donde es posible ser libre? ¿No te das cuenta de que lo peligroso no es que en Cataluña no se pueda pensar diferente, sino que sería que en Madrid no pudiéramos pensar diferente? Quiero decir: prefiero el caos a este lado del Ebro que el toque de corneta a ese lado. Alegrémonos de estar aquí, en cualquier caso, y sigamos disfrutando y trabajando.


Gravatar Pues sí. Por eso hoy día no me quiero escapar de España. Eso es lo que quería hacer con 18 años. Por eso hoy no quiero irme a vivir a Barcelona, lo que me apetecía con 30.


Gravatar No lo había leído hasta ahora, me ha parecido impecable, sincero, despierto, honesto.
Con la diferencia de que yo nunca me he avergonzado de él (sí claro no he vivido la dictadura y no me acuerdo de la transición), porque sus miserias,y sus grandezas, sus contradicciones, su evolución. Lo bueno y malo de sus gentes siempre me ha recordado a mí, incluso a mi lucha particular por salir del autismo sin renunciar a lo que soy ni de dónde vengo.
Por eso me da tanta pena y me provoca tanta rabia que la gente de letra pequeña que nos gobierna -ahora ayer mañana- quiera cambiar la letra pequeña que nos une y la letra Mayúscula que nos hace progresar.
Por eso me gusta los polémicos inconformistas,los que no se callan, los que luchan sabiendo que no son davides porque dios, en demasiadas ocasiones, está con Goliath.




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