Gravatar Yo no quiero ser tocahuevos, pero cuando uno dice "soy proamericano" o "antiamericano" suele referirse, no al american way of life, sino sobre todo a la política exterior americana.

Nadie puede pronunciarse sobre lo que ocurre allí o ocurre aquí, a menos claro, que haya vivido en ambos sitios, cuando yo digo qeu soy no proamericano (antiamericano tiene una connotación muiy negativa) me refiero a que esta sociedad internacional regida por el sheriff de washington me disgusta, no a otra cosa.


Gravatar A mí no me gustan muchas cosas de la política exterior francesa (no es inocente su interés en el comercio de armas y el control del áfrica negra) pero eso no genera en nadie ni la reflexión sobre ello ni sentimientos anti. La diferencia es el poder, la capacidad de verdaderamente tener fuerza para imponer sus objetivos. Eso es lo que nos irrita. Y,sin embargo, no reflexionamos suficintemente sobre el hecho de que el páis que más detestamos en su política exterior es el que mejor puede y quien tiene más capacidad para defender los intereses (tanto los más oscuros como los más legítimos) de este nuestro país e incluso de Francia. A mi modo de ver.

Por otro lado, se trata de ignorancia. Hay tantas excelentes cosas que aprender - desde este rincón recién salido del atraso - que es profundamente absurdo negar la posibilidad de que nada de la estructura social norteamericana pueda ser válido para nosotros. Ah, pero una vez allí decimos que echamos de menos la comida de modo furioso, como si todo lo que rige nuestras vidas fuera un plato de jamón.


Gravatar Ignoro si ha vivido usted en los EEUU que tanto admira. Yo sí. Yo no soy ni anti ni pro casi nada. Pero le aseguro que ese país no es mi modelo. Permitame diez ejemplos breves:

1. Las aceras son de cemento. Terrible
2. En un parque temático se comportan como críos de seis años (palabra)
3. Están gordos como papanoeles
4. Los sin techo son legión
5. La policía trata a los ciudadanos como un alcaide de película de evasión
6. Su visión del mundo es: "Primero yo; después, mi familia; y tercero y último, mi país. Al mundo que le den"
7. Cuatro de cada cinco individuos aplaude la pena de muerte
8. Son unos brasas con el tema de Dios, la salvación, el infierno y el mal
9. No conocen el concepto de familia. Muchos padres no conocen a sus yernos o a sus nietos.
10. Los donuts son cada vez más pequeños e insípidos

Ah. Olvidaba lo de Allende, lo de Franco, lo de Iraq, lo de Nicaragua, lo de Cuba, lo de Méjico, lo de Israel, lo de Guantánamo, lo de Panamá, lo de Paraguay, lo de Portugal, lo de Vietnam, lo de Filipinas, lo de Sudán, lo de Videla, lo de... Vaya el lodazal del siglo XX. ¿De verdad éste es el país de referencia?. Viaja, hombre. Y lee un poco.


Gravatar ¿Por qué piensas que no viajo o no leo? ¿O que no he vivido allí? De nuevo confundes los términos, no hablo de admiración, hablo de normalidad. Hablo de qué puedo aprender del país de referencia cultural y económica de la era que me ha tocado vivir. ¿Por qué nuestra vida no tiene cosas que recriminar?:

En España:

1. Uno no puede poner un estanco, una farmacia, un kiosco de periódicos, un puesto de lotería sin que exista una decisión unilateral de un funcionario. Nadie se escandaliza.

2. En el fútbol, los españoles se comportan como niños de seis años o,peor, como adolescentes machistas, llevan símbolos nazis, llaman a gritos hijo de puta al árbitro y, normalmente, insultan gravemente a los de otras regiones ( o nacionalidades). Por supuesto, dicen que un libro es caro, pero no lo comparan con una entrada de fútbol.

3. Los españoles beben y fuman como cosacos. Es más, muchos dan vino a sus hijos menores de edad.

4. Los que no pueden comprar casa son legión. Los que esperan a que su padre se la compre son más legión.

5. La policía es incapaz de evitar el ruido de los bares y no cubre a las mujeres maltratadas. Los jueces insinúan que las mujeres son violadas por llevar pantalones ajustados.

6. La visión del mundo de un español es. "como España en ningún sitio". Sólo cuenta la familia: para colocarla, incluídos cuñados.

7. ¿Cuántos españoles apoyan el Gal? Aunque sea en silencio. ¿A cuantos les ha parecido bien que un militar dijera que puede intervenir?

8. Los españoles son unas brasas con la comida, con comprarse un piso, con el fútbol y con la prensa del corazón.

9. Aquí sólo cuenta la familia. Pero mire, yo no tengo ningún interés en conocer a la familia política de mi hermana.

10. Ya no quedan angulas. Pronto no habrá besugos ni anchoas. El chorizo que hacía mi bisabuela ya no se encuentra en ningún sitio.


Nos olvidamos de Pol Pot, Stalin, Fidel Castro, Ceaucescu, Hungría, Checoslovaquia, Etiopía, Angola, Afganistán (la otra invasión), Chernobil, la ocupación de Letonia, Estonia y Lituania, China, la Stasi... Es que me da por leer y viajar

Gracias por visitar y comentar.


Gravatar Un detalle: acabo de pasar por tu web (don-aire). Aparte de parecerme interesante, veo tu post sobre las bibliotecas que se crean en Cataluña. Si has vivido en USA sabrás que no hay que hacer mucho allí para acceder a una biblioteca y que lo que hace todo presidente que se jubila es crear una. Si hay un país preocupado por ello en el mundo creo que ese es... bingo, el que ustedes se imaginan. Y no, no es España.


Gravatar Va a resultar que los americanos norteños son como el Cristo: "Por sus obras los conoceréis" Está bien esa valoración del trabajo a la que alude Laura González, pero no sólo.


Gravatar pues ésta vez no voy a estar de acuerdo...

a un servidor, será pro razones culturales o lo que sea, el "american way of life" no le interesa en lo más mínimo, y que conste que desde que tengo internet he procurado informarme y contactar con el otro lado del Atlántico; y de nuevo lo siento, pero los ejemplosque citas no me impresionan tanto como los opuestos

dicho ésto, existen unas cuantas cosas copiables de los USA, tanto en el terreno político como el cultural, que no es cuestión maniqueísmos


Gravatar A ver el sentido de mi reflexión es: que no nos gusten no significa que sea a todos, que sea más malvado que otros estilos de vida o que nosotros seamos mejores. El antiamericanismo presupone una negación de lo americano carente de un sentido positivo. Por lo que digo que soy "proamericano" es poque no soy anti ni me incomoda en absoluto que sea la cultura dominante. Y, claro, hay cosas que no me guistan. pero es como ir a Guipúzcoa, me lo paso en grande, tengo gente maravillosa, como muy bien pero no me gusta cuando les da por hacer el vacío al vecino que no piensa como él. Como creo que en España tenemos muchas cosas positivas que aprender de estados unidos, digo de lo proamericano. Como nuestro antimericanismo lantente no deja ver lo positivo digo que soy proamericano y que me crucifiquen.


Gravatar Buscando una explicación, pienso que el antiamericanismo es en parte una lógica reacción contra una inicial aceptación carente de crítica de la cultura americana, alergia cimentada por ciertas actitudes prepotentes de ellos, y ahora no me refiero a la política exterior sino a la cultura que exportan. Y también existen ciertos sectores para los que USA es sinónimo de modernidad y ésto no tiene por qué ser así.

Quiero decir que hay que ser crítico tanto con lo propio como con lo de fuera... a mí me encanta consumir cultura americana, pero me dan arcadas al ver Independence Day.


Gravatar O te pasa como a mí, que me parece insoportable la actitud de los españoles cuando engañan a los turistas y se vanaglorian de ello, o cuando siempre se piensa que para ascender en un trabajo sólo se puede hacer teniendo amigos pero, al mismo tiempo, me encantan la familiaridad con la que se trata la gente.

O me horrorizan los programas de corazón a todas horas pero me encantan las películas de Isabel Coixet, que no es el mejor ejemplo porque están en inglés. Pero bueno.


Gravatar Si españa no es la panacea que no digo yo que lo sea, ni tampoco lo es francia...

Pero como has dicho la diferencia es el poder... Estados unidos hace, desde mi punto de vista, un uso abusivo de su estatuto de ultima superpotencia, violan sistemáticamente lo mas elemental del derecho internacional publico. Que sea bueno o que sea malo para nuestro país es algo que me trae bastante al fresco, lo que yo estoy haciendo es un juicio de valor no un acto de tribalismo (usted sabe, el velo de la ignorancia). No hay ningún sistema ético de inspiración cristiana que sostenga la política extranjera mesiánica de los Estados unidos de américa salvo, claro, la razón de Estado llevada al grado pornográfico.

Por otra parte, el american way of life nos puede gustar o no gustar, a mi personalmente no me gusta, porque prefiero salir de fiesta que alquilar una pelícual en el blockbuster y verla comiendo comida del mc donalds. NO me gusta el concepto de que comida casera son los macarrones que venden en bloque en el supermercado y se diluyen en agua. No me gusta cenar viendo la tele, no me gusta el rollo de jugar al monopoli con toda la familia reunida, ... En fin, puedo seguir, pero no es por esto que soy antiamericano, es mas bien por lo otro...


Gravatar Ya, pero a esa segunda parte no le obliga nadie: ni siquiera obligan a todos los americanos a comer macarrones de ese tipo. Pero habría que pasarse por los colegios españoles para ver qué se come a veces, o los palitos de findus que le da mi hermana a sus hijos, a quien sí pone la tele para cenar (para que se callen, una buena razón, pero se debe pensar por qué la que las teles invierten dinero en los telediarios ¿porque la gente cena con ellos y luego ven el resto de su programaciòn?).

Como no soportamos el poder de los EEUU elevamos a norma y crítica generalizada lo que no son más que los mismos elementos buenos y malos de nuestra propia cultura. No tenemos tiempo ni información para hartarnos o aburrirnos de las cosas que no nos gustan de la vida en Nápoles, pero seguro que tampoco todo nos gustaría. Y, sin embargo, las enormes virtudes del país que nos "lidera" aún en contra de nuestra opinión no nos interesan nada, están ocultas por su propio poder...

Cuando hablamos de americanos nunca pensamos ni en Orson Welles, Irving Berlin o Bob Dylan, gente de una terrible influencia en nuestra cosmovisión del mundo, seamos seguidores de su trabajo o no. En esos casos, América se vuelve fascinante, especialmente para los mismos que se desgastan denostando lo malo del american way of life con cocacola en la nevera y un pitillo de Marlboro, incluso en plena ley seca como ocurre hoy. En esos momentos, como cuando vemos el cine de Scorsese, nos olvidamos de eso y pontificamos sobre lo duro del sueño americano sin estar dispuestos a conocerlo para saber por qué es duro o para reconocer que nosotros tenemos nuestras leyendas y puede que sean igual de poco hermosas.




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