Comentarios

Estimado Daniel, sepas que no es falta de educación sino de conexión (a la red, digo) y no ha sido hasta hoy que he visto tu respuesta.
Puestas las referencias en acuerdo quisiera aclarar que no tomo yo a Borges como un escritor periférico, sino en el sentido (que para mi toma Sarlo) de su génesis, viene a decir que es desde la periferia desde donde Borges (y tantos) entra en la tradición, y esa es una opción conciente en Borges -ahí tienes "el escritor argentino y la tradición" que es de lo que se está hablando-. Dicho esto y todos bellamente instalados en sus periferias, lo que se podía tomar como centro es justamente la serie de presupuestos del tipo que-no-se-considera-necesario-poner-en-cuestión, que (me atajo) son necesarios siempre para comenzar el diálogo.
En otro orden de cosas no veo que me debas ninguna disculpa y si yo un agradecimiento por vuestra hospitalidad ¿dialogal? Para mi la discusión es más interesante cuanto más incisiva y vehemente y el ataque frontal (y aún el que no es del todo honesto) a tales o cuales ideas, la indignación ante lo que dice el otro, si cabe, presuponen una simpatía inicial.
Por esto me voy que he de leer la Declaración Universal (¿no suena fatal?) que a mi no me ha quedado del todo clara.
un saludo
pilar


Gravatar Visto así como lo expones yo también me siento, por supuesto, periférico y te envidio el mote. A mí me gusta considerarme excéntrico (pero no extravagante) en tanto que fuera del centro. En una revista que hacía hace tiempo tenía una sección dedicada precisamente a los excéntricos.
Parece que interpreté mal tus primeros comentarios, en los que me pareció sentirme como un policía que empuja a alguien afuera. ¡Terrible imagen!
El texto sobre Borges está muy bien, aunque no sé si yo lo interpreto exactamente en el mismo sentido que tú o incluso que mi visión de ese Borges nacional y cosmopolita sea la misma. Para mí destaca mucho más el lado cosmopolita de Borges, que admiro.
Sé que, naturalmente, era argentino y esa es quizá la mayor influencia en su vida. Obvio. Pero, al contrario que otros argentinos u otros españoles, quiso moverse fuera de ese centro: Borges, en mi opinión, es más bien excéntrico respecto a Argentina desde su punto de vista universal (y en gran medida "occidental"); y no tanto excéntrico respecto a Occidente desde Argentina: el margen desde el que Borges mira es esa cosa difusa llamada cultura occidental. Por supuesto, una de las características fundamentales de la cultura occidental es mirar hacia fuera. Yo adoro la cultura china, india, japonesa, sumeria, persa, maya, musulmana y tantas otras y sé que esas culturas raramente miraban hacia fuera: China lo hizo en la época Tang y un poco en la Han. Los musulmanes, igual que los cristianos, se nutrieron de los griegos (y de los persas) y en este sentido fueron más universalistas que otras culturas. Fíjate si los europeos miraban hacia afuera que la noción de Asia y la de África se la inventaron ellos.
Ahora bien, a mí todas estas difrencias entre oriente y occidente o norte y sur me parecen zarandajas que deberían caducar: no se trata tampoco de imponer la razón europea al mundo, sino de que el mundo se construya entre todos tomando las ideas de aquí y de allá. Ahora bien, insisto en que entre esas ideas están los derechos humanos en primer e imprescindible lugar y da la casualidad que estos se aplican bastante en Europa en este momento concreto (Es obvio que en la comparación entre continentes ninguno puede superar a Europa en barbarie, especialmente en el siglo XX: si acaso tan sólo Asia se acerca).
Los derechos humanos actualmente no se plantean siquiera en China ni en los países musulmanes (en los que el 50% de la población son considerados inferiores: las mujeres).
Pero yo no asimilo "derechos humanos" y Europa: sólo hablo del momento actual: pensar que es mejor vivir como en Irán que como en Finlandia me parece un insulto a los propios iraníes.
Por otro lado, Borges, como Goethe, no puede ser nacionalizado tan fácilmente: los nazis apenas pudieron usar a Goethe a pesar de ser el personaje más importante de la cultura alemana.
Son, Borges y Goethe, demasiado universalistas y cosmopolitas (¿globalizadores?).
A mí también me causaría verdadera tristeza ser españolizado o catalanizado (incluso europizado): también intento escribir desde los márgenes de España y Cataluña, aunque es evidente que haber nacido aquí tiñe todo lo que hago de un inevitable color local.
Y creo que mucha de la gente que se mueve por aquí, por estos salones digitales cercanos al mío, van por esos mismos lugares: pocos tienen conciencia o ganas de ejercer de españoles o catalanes. Así que estamos en el margen también. ¿Pero quién diablos está entonces en el centro? Ni idea.
Así que parece que todos podemos habitar cómodamente en los márgenes, que es lo que nos gusta a todos.
Te pido, pues disculpas, desde la periferia, por haber malinterpretado tus palabras.
Y, por otra parte, la diferencia entre los salones digitales y los tradicionales es que en estos no hay que llamar a la puerta: cualquiera puede pasar. Si he podido, en algunas de mis respuestas, parecer un poco arisco ha sido, creo, porque temí que la simpatía pudiese ser interpretada como paternalismo o algo semejante: yo intento tratar a todo el mundo por igual y con el mismo respeto: hombres, mujeres, niños, derechistas, izquierdistas, norteños, sureños, occidentales u orientales, musulmanes, cristianos o ateos. Otra cosa es que ataque algunas ideas que, creo, casi siempre van contra las personas, como pueden ser el eurocentrismo, el relativismo, la Cristiandad o el Islam.
Y es un placer tenerte por estos salones.


Gravatar Justificación
He demorado en responder porque me era imposible conectarme con el tiempo suficiente como para exponer claramente (si lo logro) la explicación a las ambigüedades en las que he incurrido. Aunque me gustaría abarcar más cuestiones antes expuestas o supuestas comenzaré por una que me obliga más que las otras.
Creo que el mote de perférica que me he autoimpuesto ha de ser glosado a estas alturas y antes que nada:
La primera intención fue la de mostrar que quien escribía sus objeciones acababa de llegar, no invitada y casi por casualidad, y que estaba al margen de este grupo de intercambio escritural, vamos, que me colé por la ventana del salón y cogí una taza de te que a saber a quién correspondía (por cierto me ha encantado la tu comparación, lo de los salones de antaño). Evidentemente el mote no llega de la nada y responde a una 'posición' y una 'mirada' que me resultan caras por diferentes cuestiones. La segunda razón consiste sí en que me pretendo en la periferia en el sentido de la mirada sobre los asuntos (más o menos conexos entre si y a la cuestión en general) puestos en juego. Esta razón es además constatada en el terreno de lo biográfico en el sentido de que puede vérseme de algún modo 'recién venida' y de algún modo alimentada de otras , no muy diferentes, 'lecturas', y de algún modo heterogénea de lo vuestro.
La tercera razón es la clave y aquí he de mostrar mis fuentes (¡ya me gustaría a mi hacer apropiación indebida de según qué ideas!): la cuestión la plantea Borges en "el escritor argentino y la tradición" (en Discusiones) y la conceptualiza Beatriz Sarlo en Borges, un escritor en las orillas. Buenos Aires: Ariel, 1995 las orillas", cap. I, que puede leerse en http://www.hum.au.dk/romansk/bor...s/bsol/ bse1.htm y que rápidamente resumo, para quien no le apetezca mirarlo, y porque puntualizo el enfoque que ahora vindico: Borges reclama el margen como un lugar potencial para cuestionar y reescribir las tradiciones del centro a través de una postura de irreverencia.
De todo esto se desprende ya que lo del agradecimiento no era reproche.
Acerca del colgarme yo etiquetas, no es esto en realidad lo que pretendo y mi postura 'marginal' no la cojo por porteña (que lo seré seguramente en una serie mayor o menor de signos externos), de hecho sobre la ciudad de la Trinidad tengo yo más críticas y más alabanzas probablemente que tu (no hace falta creo que glose esta intuición, ya decía el poeta 'porque los conozco los amo'), y no defiendo tampoco la mirada desde el renglón por criterios geográficos (aunque evidentemente influyen), y de hecho me sorprendo, corregídme por favor, de que España que no deja de ser en muchos sentidos periférica haya desarrollado tal conciencia central...(pero esto me excede grandemente).
No se yo si he sido suficientemente clara pero prometo seguir estudiando...
Por último quisiera ( a ver si me es posible) aclarar esta cuestión de lo centrípeto: No era mi intención de acusación ni reproche, sólo vi (y me sorprendió poderosamente) cómo el sitio desde el que escribíais parecía guardar ciertos presupuestos de 'universalidad' de ciertos deseos (por poner un ejemplo, lo que significa la noción de progreso) pero ya veo que me meto en 'camisa de once varas' y solemnemente prometo (excepto que hartos ya de mi, comprensiblemente, me roguéis que la evite) hacer otro nuevo excurso al respecto. De todos modos no era exactamente 'eurocentristas' sino eurocéntricos' lo que yo decía.
Espero haber sido medianamente soportable.
saludos a todos y gracias a los que habéis llegado hasta aquí.
pilar


Gravatar Pues dices Pilar que no sólo eres de la periferia sino que yo te mantengo en ella, aunque según parece vives en Barcelona (¿qué pensarán los catalanes, tan soberbios ellos, al saberse periferia?).
Yo confieso que no entiendo muy bien la acusación ni en qué me concierne, no me considero eurocentrista, pero tampoco relativista cultural, indigenista ni nada parecido. Tengo evidentemene la suerte de vivir en el primer mundo pero mi cabeza no está atada a él por ninguna correa.
Por cierto, sorprende ese reproche viniendo de Argentina, el lugar más eurocéntrico del planeta (con capital París) hasta que cayó de golpe en el tercer mundo y, como decía con mucha gracia un argentino que leí allá (no rrecuerdo quién), ahora los argentinos quieren ser también los primeros en eso. Ya se sabe el chiste que cuentan los uruguayos (los de la provincia oriental) acerca de los argentinos: el mismo que cuentan los belgas de los franceses.
No digo todo esto como reproche: me gusta muchísimo Argentina y los argentinos. Viví allí sesis meses, dejé grandes amigos, tengo acá en Madrid montones de amigos argentinos y pronto iré allá de nuevo para huir de este frío europeo y disfrutar el verano de allá. Pero hay que saber reírse y criticarse uno mismo, si es que uno se considera algo: yo no me considero ni español ni catalán y mi identidad europea es sólo transitoria (mejor europeo que español o catalán). Tú pareces colgarte a ti misma la etiqueta de periférica.
Digamos que hasta hace poco (por ejemplo cuando yo viví allá) los argentinos eran globalizadores y ahora son globalizados, pero a mí todas estas retóricas no me interesan mucho.
Incluso estoy dispuesto a no hablar de globalización sino de universalización, mundialización o lo que sea. Y ese lo que sea, creo, estará en el futuro en las manos de China, no de Europa: seremos entonces todos nosotros globalizados y espero que para cuando eso ocurra esa China sea demócratica y respete los derechos humanos.
Hay quien piensa que hablar de los derechos humanos es eurocentrismo, pero para mí eso es una muestra más de paternalismo (el paternalismo se puede ejercer en nombre del Primer Mundo, pero también, y muy a menudo, en nombre del Tercer Mundo y el supuesto respeto a las culturas). Como si existiera gente digna de derechos humanos y gente indigna de ellos.


Gravatar En ese caso, recupero el mensaje de Ondina (nunca destruyo nada por si acaso), que era este:
"Por cierto, Daniel que la telegramática periférica es mi amiga Pilar (más o menos argentino-española), que está bastante enfadada con todos nosotros, a quienes acusa de eurocentristas (y no deja de tener cierta razón, aunque yo objeto que hablamos de lo que conocemos...) Es que la discusión sobre la globalización siguió hace dos sábados en una comida que hicimos en su casa, y en la que también estaba Patricio (argentino) y un chileno llamado Gonzalo (con lo cual el punto de vista del análisis cambiaba mucho) y yo tuve que dar la cara y aguantar el tipo... buen rollo, discusión apasionada, pero todo muy estimulante. Creo que cuando vengas propiciaremos un encuentro para que ella en persona exponga su punto de vista... "
Y luego pongo una respuesta entonces a lo que dices tú y Ondina.


Gravatar el uso del pseudónimo no fue en aquel caso ocultación sino intención de revelar, siendo que mi traginado nombre es más frecuentemente asociado a otros entes que no a mi, más aún cuando, según creo, de entre vuestros nombres y pseudonombres, sólo me conoce Ondina . Guardo en todo caso Daniel eterno agradecimiento a tu velar por mi, dejándome innominada, parca de palabras y en la periferia. Lamento que los comentarios de este segmento hayan variado de naturaleza puesto que no teniendo yo mucho tiempo para pensar me agrada siempre entrever cómo lo hacéis vosotros. Respetuosos saludos para todos.


Gravatar Queerida Ondina, eres un primor para mantener identidades secretas. Si telegramática periférica usa seudónimos será porque lo prefiere así y a mí también me gusta el misterio, como el de tu propio nombre Ondina (¿quién serás?). Así que borré tu mensaje anterior para que telegramática pueda seguir en el dulce anonimato que da la red. Al final haré una antología con tus mensajes desvelando lo que no se debe desvelar en esta cosa de la red que nos permite hablar sin revelarnos del todo, pero tacharé los nombres, claro. Besos, enigmática ondina.


Gravatar Me da rabia que no tengo suficiente tiempo para pensar en todo cuanto decís. Pero quiero recomendar dos libros que seguro pueden servir para pensar sobre todo esto. El primero es "El antropólogo inocente" de Nigel Barley, y el segundo se llama "Geometría y Tragedia" de Carlos Fernández Liria, por cierto, éste es un buen profesor de antropología en la Facultad de Filosofía de la UCM. Hace un par de años nos pasamos 11 créditos discutiendo sobre la declaración de los derechos humanos, la "tragedia" de la Ilustración, la mayoría y minoría de edad en las sociedades hechas para perdurar (y no para progresar, como la nuestra), Platón y, en definitiva, qué hacemos y qué hemos llegado a ser en este mundo, o estos mundos. En fin, muchas ideas que no soy capaz de hilvanar en un discurso, pero que por dentro a muchos nos ha ayudado a construir un mapa con el que, de momento, nos ha ayudado a comprender un poco más lo que pasa y lo que es. Mil perdones, pero de verdad, si podéis, leedlos. ¡Ah! "El antropólogo inocente" es muy divertido.


Gravatar texto entero:

http://itrs.scu.edu/tshanks/page...2/ 12Postman.htm


Gravatar Five Things We Need to Know About Technological Change


Neil Postman
Denver, Colorado, March 27, 1998

Good morning your Eminences and Excellencies, ladies, and gentlemen.

The theme of this conference, "The New Technologies and the Human Person: Communicating the Faith in the New Millennium," suggests, of course, that you are concerned about what might happen to faith in the new millennium, as well you should be. In addition to our computers, which are close to having a nervous breakdown in anticipation of the year 2000, there is a great deal of frantic talk about the 21st century and how it will pose for us unique problems of which we know very little but for which, nonetheless, we are supposed to carefully prepare. Everyone seems to worry about this--business people, politicians, educators, as well as theologians.

At the risk of sounding patronizing, may I try to put everyone's mind at ease? I doubt that the 21st century will pose for us problems that are more stunning, disorienting or complex than those we faced in this century, or the 19th, 18th, 17th, or for that matter, many of the centuries before that. But for those who are excessively nervous about the new millennium, I can provide, right at the start, some good advice about how to confront it. The advice comes from people whom we can trust, and whose thoughtfulness, it's safe to say, exceeds that of President Clinton, Newt Gingrich, or even Bill Gates. Here is what Henry David Thoreau told us: "All our inventions are but improved means to an unimproved end." Here is what Goethe told us: "One should, each day, try to hear a little song, read a good poem, see a fine picture, and, if possible, speak a few reasonable words." Socrates told us: "The unexamined life is not worth living." Rabbi Hillel told us: "What is hateful to thee, do not do to another." And here is the prophet Micah: "What does the Lord require of thee but to do justly, to love mercy and to walk humbly with thy God." And I could say, if we had the time, (although you know it well enough) what Jesus, Isaiah, Mohammad, Spinoza, and Shakespeare told us. It is all the same: There is no escaping from ourselves. The human dilemma is as it has always been, and it is a delusion to believe that the technological changes of our era have rendered irrelevant the wisdom of the ages and the sages.

Nonetheless, having said this, I know perfectly well that because we do live in a technological age, we have some special problems that Jesus, Hillel, Socrates, and Micah did not and could not speak of. I do not have the wisdom to say what we ought to do about such problems, and so my contribution must confine itself to some things we need to know in order to address the problems. I call my talk Five Things We Need to Know About Technological Change. I base these ideas on my thirty years of studying the history of technological change but I do not think these are academic or esoteric ideas. They are to the sort of things everyone who is concerned with cultural stability and balance should know and I offer them to you in the hope that you will find them useful in thinking about the effects of technology on religious faith.

First Idea

The first idea is that all technological change is a trade-off. I like to call it a Faustian bargain. Technology giveth and technology taketh away. This means that for every advantage a new technology offers, there is always a corresponding disadvantage. The disadvantage may exceed in importance the advantage, or the advantage may well be worth the cost. Now, this may seem to be a rather obvious idea, but you would be surprised at how many people believe that new technologies are unmixed blessings. You need only think of the enthusiasms with which most people approach their understanding of computers. Ask anyone who knows something about computers to talk about them, and you will find that they will, unabashedly and relentlessly, extol the wonders of computers. You will also find that in most cases they will completely neglect to mention any of the liabilities of computers. This is a dangerous imbalance, since the greater the wonders of a technology, the greater will be its negative consequences.

Think of the automobile, which for all of its obvious advantages, has poisoned our air, choked our cities, and degraded the beauty of our natural landscape. Or you might reflect on the paradox of medical technology which brings wondrous cures but is, at the same time, a demonstrable cause of certain diseases and disabilities, and has played a significant role in reducing the diagnostic skills of physicians. It is also well to recall that for all of the intellectual and social benefits provided by the printing press, its costs were equally monumental. The printing press gave the Western world prose, but it made poetry into an exotic and elitist form of communication. It gave us inductive science, but it reduced religious sensibility to a form of fanciful superstition. Printing gave us the modern conception of nationhood, but in so doing turned patriotism into a sordid if not lethal emotion. We might even say that the printing of the Bible in vernacular languages introduced the impression that God was an Englishman or a German or a Frenchman--that is to say, printing reduced God to the dimensions of a local potentate.

Perhaps the best way I can express this idea is to say that the question, "What will a new technology do?" is no more important than the question, "What will a new technology undo?" Indeed, the latter question is more important, precisely because it is asked so infrequently. One might say, then, that a sophisticated perspective on technological change includes one's being skeptical of Utopian and Messianic visions drawn by those who have no sense of history or of the precarious balances on which culture depends. In fact, if it were up to me, I would forbid anyone from talking about the new information technologies unless the person can demonstrate that he or she knows something about the social and psychic effects of the alphabet, the mechanical clock, the printing press, and telegraphy. In other words, knows something about the costs of great technologies.

Idea Number One, then, is that culture always pays a price for technology.

Second Idea

This leads to the second idea, which is that the advantages and disadvantages of new technologies are never distributed evenly among the population. This means that every new technology benefits some and harms others. There are even some who are not affected at all. Consider again the case of the printing press in the 16th century, of which Martin Luther said it was "God's highest and extremest act of grace, whereby the business of the gospel is driven forward." By placing the word of God on every Christian's kitchen table, the mass-produced book undermined the authority of the church hierarchy, and hastened the breakup of the Holy Roman See. The Protestants of that time cheered this development. The Catholics were enraged and distraught. Since I am a Jew, had I lived at that time, I probably wouldn't have given a damn one way or another, since it would make no difference whether a pogrom was inspired by Martin Luther or Pope Leo X. Some gain, some lose, a few remain as they were.

Let us take as another example, television, although here I should add at once that in the case of television there are very few indeed who are not affected in one way or another. In America, where television has taken hold more deeply than anywhere else, there are many people who find it a blessing, not least those who have achieved high-paying, gratifying careers in television as executives, technicians, directors, newscasters and entertainers. On the other hand, and in the long run, television may bring an end to the careers of school teachers since school was an invention of the printing press and must stand or fall on the issue of how much importance the printed word will have in the future. There is no chance, of course, that television will go away but school teachers who are enthusiastic about its presence always call to my mind an image of some turn-of-the-century blacksmith who not only is singing the praises of the automobile but who also believes that his business will be enhanced by it. We know now that his business was not enhanced by it; it was rendered obsolete by it, as perhaps an intelligent blacksmith would have known.

The questions, then, that are never far from the mind of a person who is knowledgeable about technological change are these: Who specifically benefits from the development of a new technology? Which groups, what type of person, what kind of industry will be favored? And, of course, which groups of people will thereby be harmed?

These questions should certainly be on our minds when we think about computer technology. There is no doubt that the computer has been and will continue to be advantageous to large-scale organizations like the military or airline companies or banks or tax collecting institutions. And it is equally clear that the computer is now indispensable to high-level researchers in physics and other natural sciences. But to what extent has computer technology been an advantage to the masses of people? To steel workers, vegetable store owners, automobile mechanics, musicians, bakers, bricklayers, dentists, yes, theologians, and most of the rest into whose lives the computer now intrudes? These people have had their private matters made more accessible to powerful institutions. They are more easily tracked and controlled; they are subjected to more examinations, and are increasingly mystified by the decisions made about them. They are more than ever reduced to mere numerical objects. They are being buried by junk mail. They are easy targets for advertising agencies and political institutions.

In a word, these people are losers i


Gravatar Unos monos me han tenido muy ocupado y hasta ahora no he podido incorporarme a la tertulia, así que correré el riesgo de ser pesado por la extensión. Anticipo disculpas.

1) Quizá uno de los problemas que impiden el que la ciudadanía del primer mundo tengamos más ganas de construir un mundo más justo se encuentra, precisamente, en la dicotomía que creo que planteáis. No se trata de elegir entre el capitalismo y el terror comunista. En general, parece como si con el afortunado colapso del terror soviético ya no quedaran más fórmulas que el capitalismo salvaje.

Yo sí creo que se pueda exportar el Estado del bienestar por todo el planeta. Claro que eso supondría renunciar a muchos lujos superfluos, lo cual quizá no nos venga mal a esta sociedad de ricos desmesurados cuya opulencia roza lo pantagruélico. [Y antes de que alguien me salte al cuello defino riqueza superflua: móviles, ropa innecesaria, comer carne todos los días, 3 televisores en cada hogar, 2 coches por familia, etcétera].

Y digo que no nos vendría mal porque, como diría Teresa, este afán compulsivo por consumir y consumir sospecho que está dificultando que la gente disfrute de muchas cosas buenas.

2) Efectivamente no sé si tiene sentido hace muchas cábalas con el rumbo de la historia. Al igual que los seres humanos no estamos predestinados al nacer y nuestro mañana se construye día a día, la historia de la humanidad va transcurriendo por unas y otras veredas, sin un fin concreto, en función de un sinfín de causas. En ocasiones se avanza, como ocurrió durante el período clásico en Grecia o a principios del siglo XIX, y en otras ocasiones se retrocede, véase el imperio romano que siguió a Pericles y el congreso de Viena que vino tras la ilustración napoleónica.

Y si pensamos que la historia no sigue un rumbo fijo podemos tomar conciencia de la importancia de cada pequeño avance y retroceso. Hoy nos parece impensable una guerra en Europa, pero también pensaban lo mismo tras la primera guerra mundial (“nunca más”, decían, y apenas 20 años después volvían a las andadas).

Dicho de otra forma, entiendo que no se trata de ser pesimistas u optimistas, sino sumamente cautelosos. Un desliz aquí -las consentidas guerras de Yugoslavia o Ruanda-, otro allá –la reimplantación de la pena de muerte-, y la historia volverá a ensombrecerse con el confinamiento de los derechos humanos.

La historiografía marxista pensaba que la Historia, así con mayúsculas, avanzaba inexorablemente hacia el bien universal que era la dictadura del proletariado (¡madre mía!). Esta visión teleológica de la historia no solo es falsa, sino que además es peligrosa: como la Historia avanza sola, podemos descuidar nuestro importante compromiso por construir un mundo más justo.


Gravatar si, claro, ya me lo se.

lo que queria decir antes es que vaya eleccion nos dan.

lejos de aquella primera eleccion de la que hablaba nieztche (spelling, please) entre un mundo apolineo y otro dinosiaco. eso si que era una verdadera eleccion de peso especifico.

pero la nuestra...
nos hemos quedado con esta raquitica eleccion del capitalismo, que nos lo pintan como el cielo rosado frente a lo (con razon) horrible del paisaje nazi.


Gravatar Sí, yo también me quedo con el capitalismo, Jordi. En la comparación estaba pensando en los que se quedaron con el estalinismo o el maoísmo tras la victoria de la alianza capitalista/comunista.


Gravatar amigo daniel, no son iguales de malas, no

entre el capitalismo mas feroz y el nazismo, me quedo con el capitalismo.
es triste, poco poetico, y cruel al mismo tiempo. pero mas llevable

yo tambien apunto por un nuevo orden mundial basado en la declaracion universal de los derechos humanos. aquellas personas que no quieran respetar estos derechos humanos los enviamos todos a jupiter en una colonia que esta construyendo una ong muy cachonda.

al final uno acaba creando sus propios gulag... recuerdo discusiones de juventud con un amigo anarquista en las que nos preguntabamos "una vez alcancemos la libertad, que haremos con los violentos, con los que insisten a -por ejemplo- violar a tu hija de 3 anos...."

complicado este mundo.

pero yo sigo siendo optimista.
intento siempre ver el vaso medio lleno y no medio vacio.


Gravatar Lo de que en Europa seremos menos ricos, no lo decía con la intención de defender que tenemos derecho a serlo, sino todo lo contrario: en un mundo realmente globalizado, Europa y EEUU tendrían menos riqueza y eso me parecería justo. Si existe la posibilidad de que todos tengan riqueza estupendo, pero no sé si es una posibilidad real (sinceramente no lo sé).
Por último, yo estoy muy lejos de pensar que el blanco y el negro no existen en ciertas cuestiones. Aunque no soy dogmático, tampoco soy relativista, y por eso dudo también mucho de eso de que esto o aquello no puede funcionar aquí o allá (es como lo que se decía de que en España o en Corea del Sur no estaban preparados para la democracia). Yo sí tengo una opción clara en ciertas cuestiones: creo que un mundo justo es aquel en el que se respeten los derechos humanos, no haya dictaduras ni tortura ni pena de muerte, ni discrimación por sexo o preferencia sexual, ni por etnia o religión (o no-religión) ni pobreza, que haya seguridad social y se ayude a los que no tienen recursos suficientes. Que no es poco.
Y tampoco caigo en la trampa que caen muchos de pensar que puesto que Bush habla de democracia y derechos humanos entonces la democracia y los derechos humanos son una mierda. También, la dictadura bestial de Corea del Norte se llama República Democrática Popular de Corea del Norte.
Y tiene razón Jordi, a veces las opciones a elegir parecen igual de malas.


Gravatar Pues sí, estoy de acuerdo con muchas de las puntualizaciones (eso es una discusión: una continua matización, porque nunca se puede abarcar todo y definirlo de manera definitiva, siempre hay un "pero". Y eso es bueno, por supuesto.
Así que matizo lo que dije:
Dices, Periférica Telegramática, que suena muy mal eso de "Una ley única para un mundo único". Cierto, puede sonar bastante mal, sobre todo si esa ley única es la Hitler o la de Stalin, o la de Franco o Pinochet. Pero yo hablo desde mi elección subjetiva y discutible de lo justo, que se puede resumir fácilmente en más o menos lo que expresa la declaración de los derechos humanos. Y esa sería la ley única que yo desearía ver aplicada en el mundo. Una ley única que permita que podamos juzgar a Pinochet, a Sharon e incluso a Bush en el Tribunal de La Haya. Quizá ahora ya no suena tan mal.
Esta es una de las paradojas de los imperios: los imperios son injustos y asesinos pero ser ciudadano de un imperio también a veces es mejor que ser víctima de ese imperio o de un tirano local. Ahora si me das a elgir entre un imperio malvado y una república aislada en al que se respetan los derechos humanos, evidentemente me iré con esa república. Lo preferible, por supuesto, sreía la República Universal que respetara los derechos humanos. Pero todo esto es muy teórico. Por poner un ejemplo: a pesar de las salvajadas de los emperadores romanos, ser ciudadano del Imperio romano garantizaba más libertad e igualdad que vivir fuera de esas fronteras.
Por otra parte, yo no soy optimista histórico (he discutido mucho de eso con mi amigo Juanjo, que sí lo es) ni pesimista histórico. Intento observar lo que hay y lo que se adivina sin ponerle un prejuicio previo. Creo que ahora hay buenas razones para el pesimismo y buenas razones para el optimismo.


Gravatar Hola!
-Pesimismo Historico: La Historia evoluciona inevitablemente a peor, cualquier tiempo pasado fue mejor.
-Optimismo Historico: Dice que la historia va a mejor y que cada dia que pasa la humanidad mejora en todos sus aspectos.

Con esto está todo dicho, puestos a elegir una etiqueta y una pre-visión de lo que nos espera, prefiero ser optimista histórica, y no me cansaré de recomendaros esta posibilidad-necesidad-deseo. Ya puestos... Pero estoy de acuerdo con todos, vegetarianos y carnívoros y otros homnívoros caprichoso-especializados- pues como el blanco y el negro no existen, pues todo depende del día etc.


Gravatar habeis visto las fotos de las minas de oro actuales?

sin embargo seguimos comprando joyecitas de oro para la primera comunion de la sobrina....

lei hace poco unas estadisticas en las que se mencionaba que los productores de cafe de paises pobres ganan ahora menos dinero que hace una decada.

tambien en este sentido, lei que en africa hay ahora menos medicos y maestros por cabeza que hace diez anos.

pero la globalizacion avanza triunfalmente. collin powell comentaba hace poco lo bien que se sentia el al ver un starbucks en peking.
pronto vereis wall marts por todas partes...

esto de la globalozacion es otra sombra del capitalismo salvaje en nuestra caverna local.

pero a menudo pienso en los soldados "aliados" de la segunda guerra mundial. tirando tiros a favor de una asociacion del capitalismo-stalinismo frente al expansionismo nazi-fascista.
joder! what a fucking choice!


Gravatar apuntes de la prisa:
disculpen la intromisión pero estos temas tienen aquello.
estimado daniel, me ha gustado tu entrada pero, desde la periferia:
1 esto de mundo único con única ley, suena fatal,
2 que "los europeos seremos menos ricos" implica que tenemos algo por derecho propio, que algo nos pertenece
3 esto de que españa se desarrolla con la localización de empresas (y no soy amante de los mapas perfectos de los geógrafos chinos) ¿tu crees que podría funcionar igual en los valles calchaquíes ?
ahora roser, estimada:
¡albrícias por tu optimismo histórico!
ni lo niego ni lo detento
sólo digo que de todo esto soy culpable, que la única pertenencia que puede ser transportada por el ser es el dolor, que mientras yo no desayune cada día el feto de la madre que asesino por la noche no habrá posibilidad alguna de una cierta honestidad para pensar estos asuntos.
mutis foro izquierda


Gravatar Pero que esté de acuerdo con Jordi no quiere decir que no esté de acuerdo con Roser en que es muy difícil no caer de vez en cuando en alguna contradicción, como la del que quiere ser carnívoro y de vez en cuando come jamón serrano (como yo). Como ella misma dice, vamos preocupándonos poco a poco por cosas que antes no nos preocupaban y las vamos corrigiendo y mejorando. Por eso es tan importante estar en una situación en la que uno se puede preocupar por lo llamado lo supérfluo: a los pobres que usan perros en su trabajo no les suele preocupar el animal y pueden llegar a ser muy crueles con ellos. Por eso tengo pensado escribir un ensayo que se llame "Lo único importante es lo supérfluo".
En este sentido creo que tiene razón Iván al decir que no hay que idealizar a las minorías, a los pobres o a lo explotados pero creo que también tienen razón Jordi y Marcóticos al señalar la crueldad de la colonización, que es doblemente cruel precisamente porque quienes la hicieron sí estaban instalados en los supérfluo y eran perfectamente conscientes de lo que estaban haciendo y de que había otras posibilidades a su alcance. La responsabilidad moral de un machista educado en la sociedad paya es mucho mayor que la de un gitano educado en la sociedad gitana, porque el primero tiene más opciones y elige la peor.


Gravatar A mí tamnbién me gusta mucho Chinua Achebe, aunque sólo he leído su primera novela, Jordi. Lo que dices del expansionismo, imperialismo, etcétera, creo que es cierto: toods los imperios han sido terribles, incluso el imperio de la democracia ateniense clásica. Y también lo es el de EEUU aunque es posible que en el futuro sea considerado uno de los más suaves que ha habido. El próximo tal vez sea China y podemos esperar cualquier cosa. Esa es una de las razones por las que el imperio americano no debe desmoronarse o entrar en decadencia, al menos hasta que se produzca un cambio político en China. Con EE UU han pasado cosas terribles, es cierto, pero sin EEUU yo estoy casi seguro de que habrían pasado cosas mucho peores.
En lo de los vegetarianos (yo soy piscivoro pero no carnívoro) creo que tiene razón Jordi y en el futuro se verá el carnivorismo y el trato dado a los animales como algo tan inexplicable como ahora nos parece la esclavitud. Sobre los derechos de los animales el inteligentísimo Jesús Mosterín ha escrito mucho últimamente.


Gravatar expansionismo, imperialismo, colonizacion, globalizacion.

son estos terminos sinonimos? en que se distinguen?

es la america de ahora peor que los romanos de antano? que nos espanoles del siglo 16? que los arabes? que nos incas? que los mongoles? que los griegos? que los celtas?

que distingue a todos esos poderes?

yo, me voy a dormir. a ver si alguien se anima y me lo explica.

salut!


Gravatar acabo de dejar esto en casa de narcoticos:

he leido por encima los comentarios. es que son muchos, y es ya tarde en nyc...

a modo de notas de pie de pagina.

para tener una vision profunda (y crispadora!) del congo belga del rey leopoldo 2, no os perdais este documental: "congo: white king, red rubber, black death" , de peter bate . yo lo acabo de ver en nyc. mamma mia!


tambien hace poco he descubierto (y no es una autor joven!) este escritor nigeriano: chinua achebe. que autor! que vision tan clara y justa de su africa natal!

suscribo todo lo que he leido (y entendido) de el. 3 libros en los ultimos 6 meses.

no os perdais la preciocisima novela "things fall apart" genial! por primera vez creo haber entendido la africa profunda. la voz de achebe lo aclara todo de un modo tan elegante como profundo. quien es el "salvaje"? el negro africano o el civilizador europeo? deja que achebe te lo aclare.

y aqui anado:

roser---

eso de que ser justo es como ser vegetariano...

yo creo que todos somos racistas mas o menos. pero unos construyen "campos de concentracion" (los carnivoros) y otros nos limitamos a no aceptar "socios judios en nuestros clubs privados" (los vegetarianos). perfectos? ninguno! pero unos con menos sangre en las manos que otros! ahi lo dejo escrito.


Gravatar Y también, casi del todo de acuerdo con la sensatez de Daniel. He puesto un comentario más largo (haciendo un poco de malo de la peli) en marcóticos.


Gravatar Ser justo es como ser vegetariano: siempre terminas encontrando contradicciones completamente comprensibles que te obligan a ser carnívoro un ratito... creo que no deberíamos engañarnos, no estamos dispuestos a un mundo más justo, estamos dispuestos a un mundo más cómodo para nuestras conciencias. Y ahí, pues hay quien se conforma con más y quien se conforma con menos, pero por suerte cada siglo somos más exigentes y nos preocupan más contradicciones (bueno, y además de preocuparnos las vamos solucionando...).


Gravatar Pues va a ser que sí. Me ha gustado mucho el comentario, sobre todo lo del maximalismo. Muy acertado.


Nombre:

Email:

Tu página web

Comment:  ? 

 

Commenting by HaloScan