Gravatar Como veo que te tomas la molestia (y, al parecer, el placer) de responderme por extenso, hago lo mismo. Y no con la intención de polemizar en una dirección que creo que no nos lleva a ningún sitio, sino con la de intentar hacerme entender lo mejor posible y que eso nos acerque (y no nos separe más).

1) Veo que le das mucha importancia a lo del victimismo. Yo no. Creo que es de las cosas que más se pueden disculpar en el ser humano. Ya te expliqué que mi percepción de tu victimismo se basa en tus palabras previas a la exposición del post anterior y que no me parece lo más criticable de tu blog. Lo entiendes como un insulto. Yo no lo veo así, pero igual no me cuesta nada pedirte disculpas. No me gusta insultar, entre otras cosas porque no sirve de nada (conozco otras formas más divertidas de descargar adrenalina). No sé, por lo tanto, si encajo en esa “determinada izquierda” que te insulta. Veo que tú lo tienes claro, pero yo no sé muy bien a qué determinada izquierda pertenezco.
Ahora, sí se trata de pedir disculpas, me has comparado con los asesinos de Sócrates ¿y esto no es un piropo verdad?
Puestos a definirme, me defino de izquierdas, sí. Sin alardes, sin vergüenza y en un sentido bastante amplio. Asumiendo la igualdad y la libertad como valores universales. Pero sin olvidarme del más importante y el más despreciado: la fraternidad. Por poner esto en relación con los comentarios del post que has publicado después de éste: sin asumir la vida en común como una condena (que es lo que parece que supone para los ultraliberales), pero sin situar ninguna idea de organización colectiva por encima del respeto a los derechos humanos fundamentales.
Concretando más: para mí ser de izquierdas es sobre todo seguir reconociendo que hay necesidades básicas (la alimentación, la vivienda, la sanidad, la educación, el transporte…) que no pueden ser confiadas a la famosa mano invisible del mercado. Y a partir de ahí, cualquier idea de organización es discutible, sin perder de vista que un hombre solo, por muy libre que sea, no sobrevive.

Por supuesto estás en tu derecho a no casarte con nadie. Leí tus post sobre los “No-net blog” y no me parece una mala idea. Sin embargo, ya que te gustan tan poco las certezas, ¡atento!, la idea de “no estar casado con nadie” se sostiene en algunas de las certezas más gruesas (y en mi opinión más débiles): la objetividad, la independencia, la autonomía… Así, yo prefiero ser polígamo a no casarme con nadie.

2) No niego que seas constructivo “por sistema”. Digo que en tu blog hay “muy pocas críticas constructivas”. Esas fueron exactamente mis palabras. Y en la arquitectura de derribo sobre la que se intenta articular el pensamiento contemporáneo, prefiero a aquellos que reconocen y reciclan lo bueno de cada edificio (de las religiones, de las ideologías, de la experiencia previa en general) a aquellos que siguen con la excavadora. Pero es una opción personal, por supuesto tú estás en tu derecho a tener otra. Faltaría


Gravatar sigue el comentario anterior:

Faltaría más.

3) Sobre metáforas más o menos bellas y sobre nociones más o menos próximas de la palabra “desasosiego”, podemos discutir siglos. ¿Las razones de mi desasosiego son más “sociales” y las tuyas más “existenciales” (por llamarlas de alguna manera)? Pues puede. Pero es que yo soy incapaz de desligar mis pensamientos sobre la existencia de mis pensamientos sobre la vida en común. Y ya te digo, no vivo esto como una condena, sino como una situación que trae complicaciones pero también alegrías. Precisamente el mejor remedio que encuentro contra el dolor, contra la visión del dolor y contra el desasosiego que éste produce es el verbo “compartir”. Y el sustantivo “compasión”, en su mejor sentido. No solo padecer juntos, sino pasar juntos por el mundo es la mejor forma que conozco de hacer este tránsito más agradable, más dichoso, más sosegado. Todos los momentos alegres que recuerdo están asociados al menos a otra persona (a su presencia física o a su obra).

La afirmación “escupir el dolor propio de observarlo me parece hipócrita, ñoño e injusto” no me parece muy afortunada. Por lo pronto, implica descalificar a mucha gente, a mucha buena gente, a gente muy válida y muy distinta: de Neruda a Camus, de Goya a Rouault, de Chaplin a Pasolini, pasando por tu (nuestro) admirado Antonio Machado.
Hay muchas diferencias y muchos matices entre el grito solidario y la pose autocomplaciente. E incluso, cuando no los hay, me parece menos peligroso el panfleto que la llamada al inmovilismo. Prefiero al que se mueve por un sentimiento de culpa al agorero fatalista que juzga los motivos por los que se manifiestan o protestan los demás.
Personalmente, no me siento culpable de las injusticias sociales, ni me tranquiliza mucho hablar de ellas. Más bien me altera, me desasosiega (por seguir con el término), me entristece. Cuando me preguntan sobre ellas o cuando creo que debo hacerlo, opino. Cuando considero que puedo contribuir en algo a reducirlas, lo intento. De la mejor manera que puedo. Procurando no caer en la autocomplacencia. Procurando no sembrar más dolor. Procurando no hundir a nadie.


4) Con algunas cosas de tu “programa kantiano” estoy de acuerdo y con otras no:

- Me gustaría, como a ti, una ONU real, en la que yo dejaría que entrasen incluso los chulos de barrio si no hay más remedio, pero con una representatividad proporcional, unos modos realmente democráticos y una capacidad de actuación efectiva.
- Me parece bien la “libertad crítica, ajena al partidismo”, aunque son términos que deben rellenarse de contenido, porque cada uno los entiende de una forma.
- Creo en el respeto al otro y defiendo el diálogo, siempre, claro.
- “Vive contra lo evidente y se sacude la sentimentalidad general” ¿Qué es lo evidente?, ¿cuál es la sentimentalidad general? Yo más bien detecto una falta general de sentimientos.
- No creo que sea útil hablar en términos de “evitable” o “inevitable” en relación al mal d


Gravatar sigue (siento que sea tan larga la respuesta)

- No creo que sea útil hablar en términos de “evitable” o “inevitable” en relación al mal del mundo y la violencia humana. Es más interesante conocerlos, intentar comprenderlos y, en la medida de lo posible, reducirlos. Y eso es lo que hay que exigirle a la política, a los políticos del primer mundo, precisamente porque de lo contrario se pone en peligro la propia convivencia en los estados. La solución, por muy arriesgada que sea, no nos pone tan en peligro como la falta de soluciones.
- Nada que ver con la práctica del PSOE o del PP. Pues no, claro que no. Vaya descubrimiento. Pero, claro, tu discurso es tan general que podría ser asumido por cualquiera de esos dos partidos. El PSOE y el PP son consecuencia de la misma tradición kantiana en la que tú militas con tanto fervor. Casi todo el pensamiento occidental posterior está en deuda con Kant. Como con Aristóteles, Platón, Descartes, Marx… Por afirmación o por negación. Las diferencias vienen en las lecturas, en los matices y en la aplicación de esos matices. Y por supuesto en la mezcla, la comparación y la tergiversación de esos hilos de pensamiento.
Tienes, de todas formas, cierta obsesión con el partidismo y con esos dos grandes partidos. A mí me dan igual tus críticas hacia los dos. Nunca los he votado. Y no porque no crea en la importancia de votar, sino precisamente por eso. La monarquía parlamentaria que tenemos en España me parece un sistema muy imperfecto. Que no se pueda elegir al jefe de estado y que las decisiones populares se puedan expresar sólo eligiendo listas cerradas cada cuatro años me parece una fórmula democrática muy precaria. Pero, mientras esto no cambie (mientras no lo cambiemos), voto siempre cuando se convocan elecciones para aprovechar al menos esa minúscula posibilidad de orientar el gobierno hacia donde yo creo que debe ir. Y siempre he encontrado opciones más cercanas a mi pensamiento que el PP y el PSOE.

5) Me alegro de que no me veas tan distinto. En efecto, todos somos iguales en lo esencial y el respeto de nuestras diferencias nos hace más vivos.
Con respecto a lo de que no sea suspicaz, creo que no eres el más indicado para recomendar eso. Y te lo digo con cariño.
Y por supuesto, no te tengo ni lástima ni pena. En ningún momento he dicho eso. He dicho que tu blog no me producía recelo sino “más bien tristeza” (otra vez tengo que recordarte las palabras textuales). Tristeza sobre todo por ver que a pesar de todo lo que insinúas que has leído el mejor camino que encuentras para hacerte oír es el insulto (aunque digas que es en broma), la crítica destructiva y el ir colgándote y colgando etiquetas. Pero esto ya creo que te lo dije en mi primer comentario, no quiero repetirme.

Me despido como a ti te gusta, con preguntas. Y también como a mí me gusta, con un apunte (no una respuesta).

¿Quién le pone límites a la razón? ¿Quién la interpreta? Cuidado, la razón es otra certeza en nombre de la que s


Gravatar y el último:

¿Quién le pone límites a la razón? ¿Quién la interpreta? Cuidado, la razón es otra certeza en nombre de la que se han cometido y se cometen también muchas barbaridades.

Saludos.


Gravatar "Precisamente el mejor remedio que encuentro contra el dolor, contra la visión del dolor y contra el desasosiego que éste produce es el verbo “compartir”"... y eso hacemos: compartimos nuestras visiones del mundo, que nos separan en el fondo, pero nos acercan en el diálogo. Éste es el límite de la razón: relacionarse con el otro como un fin en sí, no como un medio. Es obvio que el problema entre ambos es de pathos.
No tengo obsesión con lo dos grandes partidos; sencillamente intento desvelar su pregnancia moral, por el simple hecho de que son los que más calan en la conciencia de nuestros compatriotas. Por eso no parece un esfuerzo inútil el intentar descubir sus bases de fondo ideológicas. Y esto, creo, es muy productivo.
Respecto a la violencia y al mal del mundo, decimos lo mismo; no debí expresarme bien. Elmal hemos de intentar neutralizarlo, pero no creer que podremos erradicarlo, porque es antropológicamente imposible, en la medida en que el hombre contiene violencia, tanto como capacidad de amar.
Respecto alos déficits democráticos de España y a la monarquía: yo mehe declarado republicano en más de una ocasión, pero considero que la monarquía, si tiene cierta virtualidad en cuanto a fuente de autoridad, y está fuertemente controlada como si fuera un presidente de la república más, creo que puede ser útil. Soy republicano, pero no me fijo en la "forma republica" de Gobierno, sino en el republicanismo que piensa en la sociedad civil como motor de censura de sus propias instituciones...
Respecto a Kant y la multiplicidad de la hermenéutica: es un argumento un tanto débil: la hermenéutica es infinita, claro está: pero a condición de decir cada sujeto lo que quiera... Perdone, pero Kant no ha pasado por el PP, se lo aseguro, ni por el PSOE. Pero admito que sí han recogido la herencia de un gran filósof de la ciencia que en filosofía política lo debe mucho a KAnt: Popper.
Lo de llenar los conceptos de contenidos... Es un descalabro. Piense y verá que se mete en un círculo vicioso, en una regressio ad infinitum... Si hay que llenar los conceptos para entendernos, primero tiene que llenar los conceptos con que me avisa de que llene los conceptos: y con qué los llenará: con conceptos: vamos hombre, usted me entiende, no me pida un trabajo inútil: lo evidente es lo evidente; y la sentimentalidad general, es la sentimentalidad general. Y si seguimos por ese camino, entonces yo tendría que decirle: hay que rellenar los conceptos: por favor, dígame qué es ser de izquierdas en sentido amplio, como usted se define. Pero no hace falta, porque los conceptos tienen pregnancia por sí mismos, otra cosa es acotarlos, ¿pero rellenarlos?
Lo que dice de la ONU es lo mismo que yo quería decir: chulos de barrio son aquellos que usted querría que no tuvieran un poder absoluto dentro de la ONU. Yo digo lo mismo; no que se les excluya.
Y en fin, es un placer hablar con usted.
Saludos.


Gravatar Algunas otras aclaraciones, porque yo tampoco debo expresarme del todo bien:

- En ningún momento dije que Kant haya pasado por el PP o el PSOE. Dije una cosa bien distinta: que el PP y el PSOE han pasado por Kant. Y lo ponía en relación con el intento de explicar que es normal que tanto PP como PSOE no tengan problema ante unos planteamientos tan generales como aquellos con los que tú defines tu “programa kantiano”.

- Sobre la necesidad de rellenar los conceptos, tienes buena parte de razón. Es más justo y más útil para la comunicación acotar que rellenar. Lo que quería decir, de todas formas, es que algunas veces en tu discurso encadenas conceptos abstractos (a veces de forma voluntaria y a veces no, supongo) que al menos a mí me distancian, me dejan indiferente. Imagino que parte del problema es que tu acotación de “lo evidente” y de la “sentimentalidad general” es muy distinta de la mía. E imagino que a ti te ocurrirá lo mismo con algunas cosas que yo escribo. De todas formas, yo no he tenido ningún problema en concretarte qué entiendo por “ser de izquierdas en sentido general”. Lo hice, vuelve sobre mi respuesta, no creo que haga falta repetir párrafos enteros.

Pero lo más curioso es que después de argumentarme y convencerme en parte sobre esto, en tu post de hoy en el que comentas un artículo de El Mundo (ese periódico, oh, sin duda tan ilustrado y siempre tan alerta ante las peligrosas certezas) aludas a la “oquedad conceptual” de Zapatero. ¿En qué quedamos? ¿Los conceptos han de rellenarse o no?

Y ya está. También para mí es divertido hablar contigo. Aunque un poco cansado, la verdad. Pero creo que merece la pena porque en algunas cosas nos hemos ido entendiendo.

Pd. Sobre las discusiones conceptuales, te recomiendo un cuento oriental que se llama “Las uvas” y que recoge Jodorowski en una antología. Lo publiqué hace unos días en mi blog. Si te apetece, puedes leerlo en este enlace:

http://contrabandos.blogspot.com...9/las- uvas.html


Gravatar Gracias por la recomendación.
Buen finde


Gravatar Venga, buen finde.




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