En unos cuántos años lo será Cristina, del blog Lo mejor de los libros. Al tiempo...


Gravatar Conservo un infausto recuerdo de Trapiello y su "Salón de los pasos perdidos",no por su impecable prosa (que admiro), sino por sus apreciciones falsas y envidiosas sobre los vascos y algunas de nuestras tradiciones (creo ser objetivo en todo esto, sin ningún tipo de implicación política, Dios me libre), así como por la condescendencia que muestra con sus propios paisanos leoneses y otros "provincianos", desde su óptica de madrileño recién asimilado. No me gustaron tales apreciaciones (que llenan el volumen noveno, si no recuerdo mal, de dicha serie), propias de quien juzga la calidad cultural y mundana de una ciudad en función de su número de habitantes. He vivido muchos años en ese grandísimo pueblo que es Madrid, y siempre he encontrado que los vascos en general, y los bilbaínos en particular estamos más habituados al devenir del mundo sociocultural que aquellos que tratan al resto del mundo como "provincianos" mientras sueñan con el Premios Cervantes o el Nobel. En fin, una pequeña rabieta pero tenía que soltarla, sin acritud. Espero que no te enfades, amigo Iván. Un abrazo.


Gravatar Qué va amigo... Cómo me voy a enfadar. Todo lo contrario. Te agradezco que te expliques tan bien. Yo no puedo opinar al respecto, no he leído el volúmen, lo admito. Sí que considero que el asunto de dónde se resida o no y su relación directa con la buena escritura no tiene mucho sentido. No hay que ser de París, Londres, Madrid o Barcelona para hacerlo bien, sería demasiado simple. La prosa de Trapiello, como dices, es lo que atrapa, envidiable y brillante, sin duda. Gracias Jon. Abrazos.




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