|
|
|
Hola Iván.
Últimamente tengo problemas para ver el correo, no sé qué le pasa a Hotmail.
Lo de la portada creía que ya te lo había pasado. Lo he hablado con Vane y ella cree que también me lo pasó. Quizá no te lo envié. En cuanto abra el mail te lo paso. Pero mira también tú por si se te hubiera pasado...
Un abrazo.
Carlos Maza |
Homepage |
10.11.07 - 9:35 pm | #
|
|
Creo que en el mensaje anterior no utilizo demasiado el verbo pasar. En fin, que paso.
Un afectuoso paso.
Carlos Maza |
Homepage |
10.11.07 - 9:38 pm | #
|
|
Estaba metida en tarea novelera cuando cansada ya, me asomé al blog de Iván Humanes Bespín. Convirtió un comentario que le hice en post.
Me he enjugado ya las lágrimas y me lanzo.
Las palabras tienen pleno derecho de volar. Despegan para planear sobre las vidas de los que las leen y las entienden. “Dardean” corazones y las libertarias se muestran anónimas al mundo. Matan al autor o autora. Matan al editor. Se suicidan. Los textos crecen, disminuyen, desaparecen o son comentados.
Niego todos mis escritos, querido Iván.
Me asustan.
Convertida en lectora, incluso de lo mío, convulsa dudo. El lenguaje ostenta poder y se entra en una erótica que genera ansiedad (enfermedad). Tanto, que durante años, muchas como yo nos habían dicho y nos lo creímos, que nuestras aportaciones eran “tonterías”. Convertidas en sombras, al menos yo, rumiaba murmurando digestiones interminables de palabras acalladas.
Se me sobredimensionaron las caderas de mujer.
Con mi culo gordo encontré la manera –ésta- para adelgazar. Escribía, escribo y escribiré por necesidad de aliviar alma y aligerar cuerpo. ¡Qué barbaridad acabo de escribir!
Siento miedo, Iván, ¿cuánto mal pueden causar las palabras escritas sin pensar?
Después de lanzarlas al cosmos, me remuerdo por la fuerza y los efectos de su impacto, me desligo de ellas y afirmo: Soy una herbívora vaca rumiante residual y ¿qué más?
Nada.
Tengo una biblioteca por leer.
silvia lázaro |
10.13.07 - 7:02 pm | #
|
|
Creo que el primer gran paso del buen escritor es negar todos sus textos, y luego sumergirse en la biblioteca hasta ahogarse en ella. Si además la literatura adelgaza, ¿qué mas queremos? Tus comments me gustan tanto que deben ser posts. Muchos abrazos y avanti, a seguir, a seguir...
IHB |
Homepage |
10.13.07 - 10:49 pm | #
|
|
O hacerlo más simple y dedicarnos sólo a la lectura. Quién lee reescribe lo que tiene delante de sus ojos. Entonces, escribe, asocia, se deleita con la saburía que consume. Este sano ejercicio (leer a los otros)puede evitarnos un mal mayor: escribir y leernos cayendo en terribles y angustiantes comparaciones en donde siempre seremos derrotados por el talento del otro.
ariel |
10.14.07 - 1:59 am | #
|
|
El talento de los otros no derrota. Pienso que deleita. ¿Por qué competir?
Se afirma que los escritores somos envidiosos. ¿Por qué satisfacer este tópico deseo de la comunidad morbosa?
Los dedos de los pies de uno de mis hijos dicen que parecen manojos de boquerones fritos. ¿Son lo que parecen? Antes de dormir me gusta mordérselos y él me cuenta las historias que se inventa de cada uno. Se releen a diario con divergentes lecturas de códigos. Sus dedos boquerones le (y a mi tb) inspiran.
Me angustiaría saber que de mayor sintiera vergüenza de mostrarlos y los ocultara con calcetines.
Imagínate si cayera en mediocridades como la competición, la medida o la envidia: ¡mi hijo siendo de mayor y en bolillas antes de entrar en pasión con X y con los calcetines puestos!. Nadie podría leerle y acariciarle los pies. Negaría el placer que eso genera.
silvia lázaro |
10.14.07 - 12:32 pm | #
|
|
Hermoso ejemplo pero la escritura es otra cosa. No es competir, sino reconocerse. Y ahora, te buscaré para leerte; por eso dejo aquí de escribir.
ariel |
10.14.07 - 4:15 pm | #
|
|
Sobre el ser social indico...
El ser humano es, y los es en toda su extensión desde el momento que sabe que es todo lo que ha sido... origen y muerte... Carga genética y herencia en potencia.
Somos la suma de todo el universo que se manifiesta en nuestra individualidad. Sin embargo, esa suma, nos hace seres sociales, aunque individualistas.
El poder forma parte de nuestra esencia. En el momento que somos poderosos, perdemos nuestro ser y pasamos a tener.
Mutamos el concepto de ser por el de tener. El ser humano desaparece. Aparece el instrumento.
Y los instrumentos se venden, se compran, se alquilan, se eliminan... no dejan rastro.
Fernando R. Ortega |
Homepage |
10.16.07 - 5:15 pm | #
|
|
Commenting by HaloScan
|