El espacio entre dos cabellos también es la eternidad, también la vereda por donde andamos, donde el vacío se transforma en conocer y las certezas se desintegran en un algodón de azúcar.
Ir y volver, pedacitos de nada que se esconden en el aire, luciérnagas que se estiran sobre líneas de sentir, organillos que pincelan la hora del giro; callar, el instante sereno, justo para sonreír.

Un abrazo.


Me enteré solita, nadie me avisa, che!




Name:

Email:

URL:

Comment:  ? 


 

Commenting by HaloScan