Gravatar Hola Larri:
no tengo ni idea de lo que pasó ese (fatídico) día (noche). Pero me parece increíble y lamentable tu columna sobre el asunto. Sé que cada cual es libre de hacer de su capa un sayo y en este caso, tu decisión de publicar un artículo sobre una cuestión privada, aunque esté aderezada de citas sobre el valor de la amistad, del arte, de la inteligencia, sobre la mitificación de la cultura, sobre la idea de lo que deben ser nuestros héroes y sus fracasos, me temo entonces que en ese escrito se muestra una reaccionaria, estrecha y moralizante visión del mundo. Para decir lo que dijiste no es necesario crucificar a nadie ni decir que es un alcohólico descontrolado que te ha decepcionado. Debes tener otras armas más elegantes o mejor dicho, mas inteligentes, si quieres hacer pública tu opinión sobre el tema. Esto sobra y se desborda. No sé si a tí también te pilló en caliente y te has pasado de frenada, pero esto es un ejemplo de lo que, yo creo, no se puede hacer. Normalizar este tipo de respuestas es hacernos cada vez más pequeños, mas localistas, menos abiertos y sobre todo más confusos.


Gravatar Bueno, tú respuesta también es moralizante, Dani. Porque te parece “mal” mi escrito. ¿Y te parecen mal los miles de escritos, de trabajos, de tinte autobiográfico que inundan la literatura desde hace siglos? ¿Y qué te parece la prensa amarilla? ¿Y los “reality shows”? Moralizas, repito. Es obvio que cuando uno habla de lo privado en un terreno público corre el riesgo de herir susceptibilidades. Pero si alguien comete un desfalco al día siguiente sale en la prensa. O si comete un robo. Lo privado salta a lo público. Es más: los males privados se lavan, se airean, en público. Y no te he visto quejarte de ello. Aunque estoy hablando de una experiencia que viví en un bar, en un espacio público. Delante de mi novia, al lado de un amigo, cerca de un conocido, pegado a una desconocida... y con dos camareros en la barra, más varias personas que entraban y salían del local.
Yo no nombro a nadie. Si alquien coincide con la descripción, si alguien se siente aludido, si alguien cree que esa persona es real... porque ¿no podríamos pensar que esa persona no existe? Muchas veces he tirado de ese recurso.
Si por "reaccionaria" entendemos algo que surge como "reacción", entonces comparto tu respuesta. En cualquier caso… siempre podré decir que me bebí dos güisquis antes de escribir lo que he escrito. O podré decir que se me calentó la sangre, como señalas tú. O simplemente que las acciones generan reacciones. Si me pinchas, sangro. Si lo que he hecho está mal… que venga un juez y me juzgue. ¿O eres tú el juez? En ese caso que se lleven por delante al que injurió a un amigo mío, a mí y a unos cuantos más, bajo la coartada del alcohol. Y seguirá y seguirá, claro. Y miraremos todos para otro lado...
Es más fácil esconderse en la sombra que mostrarse... y yo me he mostrado. Como tú. Y por eso tu opinión me parece muy respetable. Tomo nota. Y espero que otros hagan otro tanto.
Pero me asalta una duda: ¿si hubiera dado jabón al personaje me habrías contestado de la misma forma? ¿El problema es llevar lo privado al terreno público? ¿Cuál es el problema, entonces? Como tú dices tomé un ejemplo que tenía delante para hablar de cómo se puede usar la cultura como arma arrojadiza. Pero tú te quedas con el ataque al personaje. En fin... este debate no va a ningún sito si nos quedamos en eso. Lo pospongo. Para cuando escriba mis memorias. Esperaré a que la gente que me rodea esté incinerada. No sea que se me mosqueen.
Si moralista es aquel que piensa que todos los actos -los de todos- tienen sus consecuencias y que éstas deben de asumirse, entonces sí soy un moralista. Yo asumo lo que he escrito.


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