Gravatar Es cierto o es otra de tus bromas? jajaja...divertido...pero tambièn me pusiste a buscar en el sangoogle a ver si no hay "otra yo" por ahì. No me vaya a salir tan libertina y descarada, jajaja y ya ves que yo soy chica seria, jiji.

Lindo leerte.

Abrazos.


Gravatar Yo me inclino a pensar que es una historia cierta. He visto cosas mucho más peregrinas en este medio, y si ya entran en juego los sentimientos... en fin... cosas veredes...

No conozco el motivo de tu elección de Malambruno. Me has dejado intrigada.


Gravatar La historia es cierta. Savo lo que involuntariamente haya modificado yo (que a lo mejor es mucho).
Esta vez no es un broma, Graciela. De hecho empecé a escribir esta entrada en un tono más jocoso, estableciendo analogías con el falso Quijote de Avellaneda y llamando al otro Malambruno falso Malambruno y Malambruno de Avellaneda. Pero su breve historia en la red me había conmovido y no quise llamarle falso Malambruno, aunque fuera en broma, y lo dejé en otro Malambruno.
Un abrazo.


Gravatar Bienvenida, Teresa. El porqué de Malambruno ya lo he explicado en alguna ocasión. Firmé así un texto escrito para la revista del instituto, en el que comparaba a los jóvenes nacionalistas del centro con Quijotes. Yo era entonces el Jefe de Estudios, que hablaba y escribía en castellano, es decir, su adversario natural, es decir, un gigante. Bien es verdad que les advertía de que, a lo mejor, lo que ellos creían gigantes éramos molinos.
El texto lo puedes leer porque es el segundo post de mi blog: "sobre el deseo de ser un héroe".
En la red lo usé la primera vez por la urgencia de encontrar una máscara. Pero le he cogido cariño y y pienso que es muy adecuado.
Un abrazo.
(aunque no acerté a dejarte ningún comentario ya he visitado tu blog que me encanta)


Gravatar Cierto día me vi a mí mismo caminando unos seis metros por delante de mí. La impresión que causa ser dos aún la recuerdo con la misma sorpresa e incomodidad que tuve hasta que aclaré el entuerto en mi inconsciente conciencia.
Un abrazo


Gravatar Ya veo que eres capaz de convertir un breve comentario en un estupendo cuento.
Un abrazo, Alexandrós.


Gravatar Imaginemos, por un momento, que Galatea hubiera descubierto que Malambruno tiene también un blog. Que ese blog es éste y que su mantenedor se hubiera enterado de ese descubrimiento. ¿Qué haría sino inventar que no es él sino otro para evitar así que tal vez la acosada se volviera acosadora, enmascarándose también y aprovechando la desnudez con que Malambruno cuelga su alma en la red?
Qué jodidamente retorcido me ha vuelto de repente esta entrada.
Ni caso...
Un abrazo.
Galatea


Gravatar Las cosas siempre pueden ser más complicadas, D.R. Pero no creo que al otro Malambruno le importara que Galatea le acosara (aunque a lo mejor me equivoco). Tampoco creo que Galatea tuviera deseos de venganza, el único pecado del otro Malambruno es mostrar demasiado interés, en cuanto se lo hacen notar desaparece. Con quien quizá pudieran enfadarse ambos es con el verdadero Malambruno (que soy yo) que ha vuelto a contar su historia (ya la había contado Galatea) e, inevitablemente, la habrá tergiversado.
Lo que más me gusta y más me inquieta de tu comentario es eso de "la desnudez con que Malambruno cuelga su alma en la red".
Un abrazo, D.R.


Gravatar Malambruno. Una entrada magnífica. Una historia que aún puede ir más allá. Pareció el principio de algo. Internet es un medio por el que se establecen nuevas relaciones, nuevos comportamientos. Uno se siente unido a alguien a quien no ha visto nunca, o intrigado por otro, por cuestiones aparentemente nimias, coincidencias extrañas... Me entusiasmó la lectura. De un tirón y absorto por la historia.
Ya no hay que forzar un encuentro en un café o en un autobús para que dos personajes interactúen: tenemos internet.
Un abrazo.


Gravatar Comprendo tu empatía nominal, pero yo voy a hablar de todo lo contrario: No te imaginas lo desagradable que resulta cuando ocurre con tu nombre real.

Yo tengo la desgracia de compartir nombre y apellido con un zote integral venezolano (o colombiano, ahora no recuerdo), y, vanidoso que es uno, me molesta profundamente que se me confunda con él.

Por cierto, ¿tú te acuerdas de Mimenor?


Gravatar Muchas gracias, Miguel, siempre tan amable. Y es verdad lo que dices de internet, que es un nuevo (y mágico) lugar de encuentro.
Un abrazo.


Gravatar Bienvenido, Hugo. Lo de compartir nombre es mala cosa. A veces no sólo para la vanidad. Un amigo mío comparte nombre y dos apellidos con un constructor y en alguna ocasión le han reclamado (a él, humilde profesor) sus impuestos.
Y sí, sí que me acuerdo de Asmodeus pero he estado un largo tiempo fuera de la red y a la vuelta su página estaba en inglés, idioma, que como tantas cosas, desconozco.


Gravatar Eso tiene fácil explicación, Malambruno.

Asmadeus eliminó su cuenta de blogger pero también el registro sobre su dominio. Y, al parecer, hay aves carroñeras dispuestas a alimentarse de los blogs desaparecidos que conservan sus enlaces para llenarlos de publicidad y contenidos 'de dudosa reputación'.

Eso fue lo que pasó con los relatos obscenos, resumiéndolo mucho.


Gravatar Gracias por la información H. ¿Sabes qué ha sido de Asmadeus?


Gravatar




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