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Hola:
Te felicito por tan interesante tema, has tocado un punto que “lo tenía en la punta de la lengua”, como se dice comúnmente. Respondiendo a tu pregunta, la impaciencia, no creo que sea una característica del peruano, en todo caso sería una característica del ser humano en general; porque en todas partes del mundo ocurren cosas malas evidentemente motivadas o causadas por la impaciencia.
Entendiendo por los artículos que publican en su Blog, que son personas pacientes y amplias de criterio, por esa razón me tomo la libertad de opinar sobre tan interesante tema.
El hombre impaciente y natural nos rodea. Lo vemos manifestado en los reportajes de padres que, en un ataque de furia, maltratan a un niño, incluso hasta la muerte. En las carreteras, los casos de impaciencia al conducir un vehículo, o de la ira al volante, dan como resultado accidentes violentos y, en ocasiones, la muerte.
En un nivel menos dramático, pero mucho más común, tenemos estallidos de mal genio y las palabras ásperas que se dicen cuando hay filas de espera muy largas que no avanzan, interminables llamadas telefónicas de vendedores, o niños que son reacios en responder a nuestras instrucciones.
Afortunadamente, hay casos de gran paciencia que pocas veces aparecen en los reportajes, pero que son maravillosos.
La paciencia se podría considerar como una virtud que da lugar a otras y que contribuye al progreso y a la fortaleza de virtudes tales como el perdón, la tolerancia y la fe. Cuando Pedro le preguntó a Cristo cuántas veces debía perdonar a su hermano, Cristo le respondió: “Setenta veces siete”, en vez de sólo las siete que Pedro había propuesto (Mateo 18:21-22).
Perdonar setenta veces siete definitivamente requiere una gran medida de paciencia.
Nuestra fe puede aumentar sólo si estamos dispuestos a esperar con paciencia a que los propósitos y los planes de Dios se desenvuelvan en nuestra vida, según el horario de Él.
Dado que la impaciencia es tan natural , ¿cómo fomentamos la virtud divina de la paciencia? ¿Cómo convertimos nuestro comportamiento de hombre natural al del paciente y perfecto ejemplo de Jesucristo?.
Primero, debemos entender que es necesario hacerlo si deseamos disfrutar plenamente de las bendiciones del Evangelio Restaurado. Tal comprensión podría motivarnos a:
1. Leer cada una de las Escrituras, bajo la palabra “paciencia” y entonces reflexionar en cuanto a los ejemplos de la paciencia de Cristo.
2. Evaluarnos a fin de determinar en qué nivel estamos en la escala de la paciencia. ¿Cuánta más paciencia debemos tener para llegar a ser más como Cristo? (esta evaluación es difícil, podemos pedir ayuda a nuestra familia).
3. Ser sensibles a los ejemplos tanto de la paciencia, como de de la impaciencia que ocurren a nuestro alrededor todos los días. Emular el ejemplo de los que son pacientes.
4. Renovar cada día nuestro cometido de llegar a ser más pacientes, y asegurarnos de hacer participar en nuestro proyecto de paciencia al familiar que hayamo
Simón Sajer |
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31.07.07 - 6:19 pm | #
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