Gravatar OW, the common refrain is that the Chavez gov. should be pouring money into the existing medical infrastructure, and not building new clinics.

As I understand it, the folks that live in the barrios have better access with small clinics as opposed to travelling to larger hospitals.

One thing is sure--the spoiled middle and upper class Venezuelans will surely never remember the names of their fellow countrywomen and men (and kids) who died for lack of affordable, available healthcare.

And now that they support the Bolivarian gov. that is making it happen, providing access for the first time in Ven. history, now the upper class opposition is full of nothing but petty criticisms--or even yearning for Uncle Sammie to do a Fallujah on the barrios. Bastards.

Indeed, these missions are brilliant because they go around the corrupt AD/Copei administrative personel who have made an art out of sucking public funds while not giving a shit about the majority poor.

Cuban doctors?--bring'em on. The more the .ucking merrier, I say. Send the Venezuelan doctors who complain to Miami with their spoiled brat bretheren.


Gravatar First, many (maybe most) Venezuelans haven't had access to the health care system for a long time. Pre Barrio Adentro health care for many was going to the local pharmacy where you describe your problem to the pharmacist and they sell you (so you still need money) some pills. Great system right! That is why Barrio Adentro has been so popular. There are lots of people who are getting access to trained health care professionals for the first time.

Also, as far as hospitals not being funded that was primarily a problem of corrupt local opposition politicians. Look how much better supplied the Caracas hospitals are now that Pena is out and Barreto is in. Also, A.B III will help to renovate hospitals.

As far as the doctors go they can be pretty sleazy. Dozens of people died when Caldera was president (and Petkoff was the finance and planning minister) because the doctors went on strike and refused to attend to even emergency cases in the public hospitals. And now Petkoff has the balls to complain about Barrio Adentro!!!!!

But not to worry - all this stuff is remembered at the polls


Gravatar Asco

Elizabeth Araujo
TalCual
07 de Junio de 2005


A esta altura del juego, no estoy segura si valdrá la pena que monitoreen desde afuera el ejercicio de la democracia venezolana o si serán los mismos ciudadanos de este país quienes –con los cada vez más restringidos espacios para hacerlo– deberían denunciar y ser atendidos en una Fiscalía, un TSJ y una Contraloría en manos de chavistas.

Hay ingenuidades que se pagan caras.

Como ese populismo ramplón que parece gustarles tanto a quienes todavía respaldan la gestión de Hugo Chávez bajo el argumento de que gobierna pensando en los pobres. Vaya manera de hacerlo: el pasado viernes echó mano del más primitivo concepto de socialismo y, en uno de los tantos interruptus del monólogo presidencial, se preguntó si no sería mejor para él abandonar de una vez el Palacio de Miraflores e irse a despachar desde un rancho, al tiempo que reflexionaba en voz alta y cadena nacional: “el dinero ¿para qué sirve? Asco... el dinero, déjenme confesarles, lo que me da es asco”.

(...)


Gravatar (...)

Lo dice quien admite su sorpresa cuando introduce la mano en el closet de ¿La Casona? y descubre cierta cantidad de trajes nuevos que no sabe quién se los puso ahí; el mismo que manda a trancar calles, avenidas y autopistas para desplazarse a sus mitines; el único habitante tal vez de esta estresada nación que no aguarda con ansiedad la llegada del quince y último para resolver su modo de vida.

Pero la confesión de este falso voto de castidad debe ofrecer provechosos dividendos, porque ayer su genuino “mini-mí” en Carabobo, se preguntaba también si no sería oportuno mudarse de la sede de la gobernación y trabajar desde el sector de Las Guacamayas, al sur de Valencia, donde se han venido multiplicando los movimientos de invasiones de terrenos y edificación de ranchos.

Y es que sin dudas a cualquiera de nosotros nos dan asco ciertas anomalías con las que a diario nos tropezamos como la basura que se acumula en las entradas de los barrios, o la desnutrición de las niñas que venden frutas en la vía hacia Higuerote; o de los desempleados que se amontonan en los portones de los campos petroleros o frente a las construcciones, aquí mismo en Caracas, para no hablar de una obsesión que me comprime el alma: el ejército de jóvenes y hasta niñas que “habitan” en las pendientes resbaladizas del río Guaire, y cuya subsistencia está asegurada cada vez que se accidenta un vehículo o en las incursiones por comercios de Parque Central.

Ciertamente que da asco pasar siete años escuchando el mismo discurso oficial de la miseria que se atenúa con bolsas de comida y demagogia barata, mientras los encargados de resolverlas tienen aseguradas sus existencias de rectores electorales, magistrados, parlamentarios, ministros o defensores del pueblo con almuerzos suculentos incluidos en los restaurantes del este. Asco.

(Elizabeth Araujo, TalCual, 7 Junio 2005)




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