Gravatar Que envidia haber mamado desde pequeño el oficio de encuadernador. Siempre quise asistir aun curso de esos que hacen las asociaciones donde te enseñan, o por lo menos intentan, a encuadernar los coleccionables de los periódicos. Pero nunca he encontrado en mi ciudad unas clases donde sacarme esa espinita.

Una envidia, Chacobo, disfruta ahora que puedes y que las manos de tu madre te enseñen todo lo que sabes. Ya nos lo contarás.


Gravatar Joder, que guapo. Yo sí que me cosía los apuntes y algunos escritos e incluso alguno encuanderné, pero en plan pagès que pa eso soy de la Cataluña profunda

Algunas personas afirman que es un símbolo de virilidad, uno más entre tantos que tengo

Mmmm... el Lobo, claro :-D


Gravatar No conocía tu blog, en realidad conozco muy pocos, soy una recién llegada. He venido desde pab (al que adoro) y me ha encantado encontrarte. Te confieso que suelo dejar la mayor parte de los textos a la mitad, nunca me obligo... pero has conseguido que me sintiera dentro de un cuadro de Vermeer, viendo a esa familia afanosa y artesana ir y venir. La última línea de tu post es sencillamente magistral.


Gravatar Siempre me ha fascinado los tradicionales trabajos artesanos de tipógrafo y encuadernador. A pesar de ser hijito de la era digital, aprendí un poquito a encuadernar por medio de una amiga, pero en plan muy amateur, y desde entonces me maravillan mucho más los acabados y detalles de los viejos libros, el proceso cuidadoso en el que la experiencia lo es casi todo, y el poder ver como el libro va "tomando forma".
Qué bien lo has escrito. Aprovecha y aprende.


Gravatar Quizas uno de nuestros hijos comente como su padre se sentaba frente a una pantalla de vidrio y un aparato donde escribia con los dedos en un teclado de un material que ya no se usa por que es venenoso.

Tambien comentara: "Todavía tengo metida en la pituitaria el olor entre rancio y seductor del plastico quemado y del motor electrico del ventilador...

Saludos


Gravatar Yo soy encuadernador y la foto en realidad es de un tipografo, pero es muy bello trabajar la piel y dorarla y hacer libros de arte, pero la realidad es otra bien distinta, pocos son los que estan dispuestos a pagar lo que valen y otros muchos no solo no aprecian tu valor sino que o te critican o simplemente te llaman ladron y es que el mundo del libro esta loco


Gravatar Hermosa historia.

Para el que nunca lo haya visto -me refiero al funcionamiento de una imprenta y a la posterior encuadernación-, en el Museo de El Quijote, en Ciudad Real, tienen recreado un taller, en el que, una voz en off que representa a un niño que años más tarde fue el primer editor de Cervantes, va contando qué se hacía allí. Es interesante, pero no tanto como para ir sólo a eso, claro,




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